Estoy seguro de que muchos de vosotros habéis jugado con coches de radio control, la sensación de controlar un vehículo desde una perspectiva externa es muy diferente - como en un videojuego -, y nos permite contemplar la acción con alguna que otra ventaja. Lo que no se nos había ocurrido nunca es controlar algo tan grande como un Range Rover Sport, desde un teléfono móvil.
